

El cuerpo técnico no dejó cabo suelto.

Antes de la función, un refresco en la zona de esparcimiento.

Lo desconocido del terreno sembró ciertas dudas en el remero...

que se tornaron en cofianza tras un par de rondas más.

Allí estaba el incombustible Tito siempre dispuesto.

Al tema!

Bravo, remeros!
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